Reiki: qué es, beneficios y cómo es una sesión real

Reiki: qué es, beneficios y cómo es una sesión real

El Reiki es una de las terapias holísticas más conocidas y, al mismo tiempo, una de las que más curiosidad genera. Muchas personas han oído hablar de él, pero no siempre tienen claro qué es exactamente, cómo funciona o qué pueden esperar al probarlo por primera vez. Si te estás haciendo estas preguntas, este artículo está pensado para ti.

¿Qué es el Reiki?

El Reiki es una terapia energética de origen japonés que se basa en la idea de que todos los seres vivos contamos con una energía vital que fluye a través de nuestro cuerpo. Cuando esa energía está equilibrada, tendemos a sentirnos más en armonía, con mayor bienestar físico, mental y emocional. Cuando se bloquea o se debilita, pueden aparecer malestar, estrés, cansancio o incluso síntomas físicos.

La palabra “Reiki” proviene de dos términos japoneses: “Rei”, que hace referencia a la energía universal, y “Ki”, que significa energía vital individual. En una sesión de Reiki, el terapeuta actúa como canal de esa energía universal y la transmite a la persona mediante la imposición suave de manos.

Es importante entender que el Reiki no sustituye a la medicina convencional, sino que la complementa. Muchas personas lo utilizan como apoyo para reducir estrés, gestionar emociones o acompañar procesos de sanación.

¿Cómo funciona el Reiki?

A diferencia de otras terapias, el Reiki no trabaja con masajes, presión o manipulación del cuerpo. Su enfoque es energético y profundamente relajante.

Durante la sesión, el terapeuta coloca sus manos en diferentes puntos del cuerpo —como la cabeza, el pecho, el abdomen o las piernas— con la intención de armonizar el flujo energético. No se trata de “curar” algo concreto, sino de favorecer un estado de equilibrio en el que el propio cuerpo pueda activar sus mecanismos naturales de bienestar.

Muchas personas describen sensaciones de calor, hormigueo, calma profunda o incluso liberación emocional durante la sesión. Otras simplemente se quedan dormidas, lo cual también es completamente normal y, de hecho, una señal de relajación profunda.

Beneficios del Reiki

Cada persona vive el Reiki de forma diferente, pero estos son algunos de los beneficios más comunes que reportan quienes lo practican:

  • Reducción del estrés y la ansiedad
  • Mayor sensación de calma y bienestar
  • Mejora del descanso y la calidad del sueño
  • Liberación de tensiones emocionales
  • Mayor claridad mental y equilibrio interior
  • Apoyo en procesos de sanación física o emocional

Más allá de los beneficios concretos, muchas personas valoran el Reiki porque les ayuda a reconectar consigo mismas, a escucharse y a bajar el ritmo en un mundo que suele ir demasiado rápido.

¿Cómo es una sesión de Reiki real?

Si nunca has probado Reiki, es normal tener dudas sobre cómo será la experiencia. Te explico de forma sencilla qué suele ocurrir en una sesión:

  1. Conversación inicial:
    Antes de empezar, el terapeuta suele preguntarte cómo te sientes, si tienes alguna molestia o qué te gustaría trabajar. Esto ayuda a crear un espacio de confianza.
  2. Momento de relajación:
    Te tumbas cómodamente en una camilla, vestida(o) y con música suave de fondo. No necesitas hacer nada en especial, solo relajarte y dejarte llevar.
  3. Imposición de manos:
    El terapeuta coloca sus manos suavemente sobre diferentes zonas del cuerpo o ligeramente por encima de ellas. La sesión suele durar entre 45 y 60 minutos.
  4. Cierre y conversación final:
    Al terminar, se deja unos minutos para integrar la experiencia y, si quieres, comentar cómo te has sentido.

No hay una forma “correcta” o “incorrecta” de sentir el Reiki. Cada sesión es única y cada persona responde de manera distinta.

¿El Reiki es para ti?

Si buscas una experiencia de relajación profunda, apoyo emocional o simplemente un momento para desconectar y cuidarte, el Reiki puede ser una opción muy valiosa. También es una buena herramienta si estás pasando por una etapa de estrés, cambios importantes o procesos de sanación personal.

Lo más importante es que te acerques a esta terapia con mente abierta, sin expectativas rígidas, y con la disposición de escucharte y sentir.